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martes, 7 de diciembre de 2010
THOT- Entusiasmo para el cambio, Banco Estado
Integrarse, romper las fronteras mentales y organizacionales, desapegarse. Visualizar y ser parte de la construcción de unl futuro inevitable. Estar presentes en el momento trascendental. Renovar el compromiso, tomar decisiones e implementarlas. Reconfigurarse permanentemente para vivir en el cambio. Querer el pasado desde el aprecio del presente.
martes, 16 de noviembre de 2010
El entusiasmo del cambio
La reflexión y acción de la comunicación tiene muchas dimensiones y áreas de práctica: el trabajo en equipo, el liderazgo, el cambio, los medios de comunicación, la identidad, la comunidad. En este tiempo, una de las más presentes es la del cambio.
Constante o frecuentemente, nos cambiamos de lugar de país, ciudad o barrio. Pasamos de un trabajo a otro, o, los cambios que se producen dentro de nuestro mismo entorno laboral son tan grandes que equivalen a un tomar un nuevo empleo. Cambian los mercados, los sistemas políticos, las culturas, nuestros grupos de pertenencia.Generalmente los cambios producen stress o dificultad, nos sentimos objetos y no sujetos o protagonistas del cambio. Más que verlo como una oportunidad de expandir, transformar o mejorar nuestra situación, lo vemos como un obstáculo que amenaza nuestra situación de confort y comodidad actual.
En el laboratorio “Entusiasmo para el Cambio” queremos entregar distinciones y capacidades comunicativas para que las personas sean protagonistas de sus procesos de cambio, generen las mejores opciones en los nuevos escenarios, aprendan a gestionar su identidad para potenciar sus posibilidades y las de sus comunidades.
martes, 9 de noviembre de 2010
Hazte cargo de tu imagen
Por Mauricio Tolosa
Las imágenes país
Los gobiernos invierten considerables sumas de dinero para proyectar internacionalmente la imagen de sus países: “Chile hace bien”, “Colombia, el riesgo es que te quieras quedar”, “Nicaragua, un país con corazón”, “Venezuela, conocerla es tu destino”, ”Brasil, sensacional”. A estas campañas pagadas, orientadas principalmente al turismo, se suman otras imágenes y textos, las de las noticias de la televisión, los periódicos o las revistas, que probablemente tengan más influencia en las decisiones de las personas que las de la publicidad.
Esas noticias y campañas configurarán una representación y una emoción que influirá fuertemente en lo que las personas percibirán que es posible realizar en ese país. Por ejemplo, si lo elegirán para pasar sus vacaciones, o si será un lugar seguro para invertir sus ahorros, o si comprar y consumir los productos de ese país es recomendable o no. ¿Cuántos potenciales visitantes estarán dejando de viajar a México, debido al clima de guerra, los asesinatos y las ejecuciones, que vemos a diario en los medios de comunicación? Para que un turista elija y llegue a un resort en la playa o a un hotel en una ciudad, entre las miles de opciones que ofrece el planeta, se requiere un conjunto de acciones y circunstancias muy precisas y hasta algo de “fortuna”.
Tu fama te precede
Con las personas pasa algo similar, a lo que sucede con la imagen de los países. Cuando quieren postular o realizar un trabajo en una organización, envían su versión oficial, el curriculum vitae, como carta de presentación. Pero la mayoría de las personas ya tiene una imagen más completa a disposición de todos, construida por los posteos, fotografías y opiniones en las cuentas de twitter y facebook. Antiguamente, la fama precedía solo a los grandes guerreros y conquistadores, hoy, en el mundo de las redes sociales, la imagen nos precede a casi todos.
Siempre se destaca la importancia de la vestimenta, para generar la primera impresión cuando alguien postula a un trabajo; a través de las fotografías de facebook se puede ver el closet completo. Los mensajes y “twiteos” pueden mostrar si la persona tiene una buena ortografía, la consistencia de sus opiniones, cuáles son sus hobbies o adicciones, con quiénes se relaciona, qué lugares frecuenta, si es seria en relación a su carrera, o si es optimista o positiva. Haz la prueba, recorre las cuentas de tus amigos en facebook, y evalúa con cuáles de ellos te gustaría trabajar o desarrollar un proyecto. La mayoría de las veces inconscientemente, las personas tienen un relato sobre sí mismas, mucho más elocuente que el que presentan en su CV.
En América Latina, las creencias políticas suelen ser radicales, por viejas o nuevas heridas, y tiñen todos los ámbitos de la vida, en todas las esferas y niveles. En ese contexto, por ejemplo, construir una imagen política “dura” podría significar perder una opción laboral, tanto en el gobierno como en la empresa privada, si el empleador tuviera ideas contrarias. Cabe preguntarse si esto debe o no ser tomado en cuenta al momento de contratar a alguien, o, si la vida laboral está o no relacionada con la vida privada. Pero es un hecho que la imagen que proyectamos y cómo los demás nos perciben, determinan nuestro espacio y posibilidades de acción y realización.
Tu imagen, ¿un aliado o un obstáculo?
Si queremos gestionar nuestra imagen, hacer de ella un aliado, primero debemos preguntarnos, quiénes somos, qué queremos ser, cómo y con quiénes queremos vivir. Esas respuestas deben orientar la selección y organización de las fotografías, textos, declaraciones que construirán el relato con que otros se formarán una “imagen”, una idea de nosotros.
Hoy, todos somos activos productores de contenido, a menudo, inconscientes del poder de abrir o cerrar puertas que tenemos con una nota, una fotografía o un twitteo. Darnos cuenta y hacernos cargo del poder del relato y la “imagen”, de cómo determinan nuestras posibilidades, es un paso decisivo hacia la realización de quién queremos ser y en qué mundo queremos habitar.
Publicado en el blog en Terra
Publicado en el blog en Terra
lunes, 8 de noviembre de 2010
Más serendipia, menos anteojeras
Una amiga, me comentaba con decepción que los líderes ya no conversan, que van acelerados, como caballo con anteojeras, obstinados en mantener el rumbo hacia una dirección que no convence y sin hacerse cargo de los problemas más graves de nuestro tiempo.
Esa reflexión me recordó la palabra serendipia que siempre me ha llamado la atención por su sonoridad juguetona, y por el estado asombroso que describe. Serendipia es un estado en que uno está dispuesto a encontrar lo que no se estaba buscando, a valorar correctamente lo imprevisto.
Algunos de los inventos más grandes de la humanidad se hicieron por personas que estaban u otorgaban un espacio importante a este estado: la llegada de Colón a América, el principio de Arquímedes o el descubrimiento de los antibióticos o el post it.
La serendipia no es una coincidencia, o una chiripa, no es el mero hecho. Serendipia, requiere que las personas estén en un estado de apertura, de presencia, de atención y lucidez para darse cuenta que ese hecho fortuito abre una posibilidad maravillosa, un espacio de nuevas oportunidades, de renovación, de innovación.
Abrir la agenda, tomar un camino distinto, apagar la televisión y conversar, escuchar una música diferente o abrir un libro, son presentes que nos podemos hacer cualquier día y si lo hacemos en estado de serendipia quizás mañana tengamos nuevas posibilidades como personas y como país.
Columna de Mauricio Tolosa, Radio Bío Bío 24 de agosto 2009
miércoles, 20 de octubre de 2010
Los 33: Un hito comunicacional de la humanidad
Por Mauricio Tolosa
El 13 de Octubre de 2010 asistimos a un hito de la comunicación humana. A través de la televisión, la radio, la prensa y las redes sociales, 1000 millones de personas siguieron el rescate de 33 mineros desde una mina en Copiapó. En la Historia, es la comunidad humana más grande que ha visto de forma simultánea un relato noticioso. Probablemente, es la noticia más comentada: por casi 24 horas, 3 de los “temas del momento” de Twitter, a nivel global, estaban relacionados con los mineros. Fue uno de los 5 tópicos más “visitados” en la breve pero abundante historia de Internet.
La ancestral masculinidad
¿Qué sucedió para que se desatara el fenómeno mediático? Para los propios periodistas y editores, en gran parte creadores del fenómeno, se transformó en una de sus preguntas favoritas. ¿Cuánto contribuyó por ejemplo la familia futbolera una de las más amplias y compactas del globo? Cómo se produjo el mágico encadenamiento de David Villa, goleador de la Copa del Mundo, a la invitación del Real Madrid, y a la de Joseph Blatter? Coincidencia que el “Guaje” provenga de una familia de mineros, y que uno de los mineros enterrados sea un ex futbolista profesional.
El interés de los “futboleros” es coherente con el sello masculino del fenómeno de los 33. En estos días de un mundo donde la igualdad de género va al alza, salvo en los países islámicos, sería difícil generar un hecho tan masivo donde casi todos los protagonistas, entre los cien más importantes, sean hombres. La historia sucedía en los campamentos mineros, -quizás el único espacio más masculino que el de los ejércitos-, los mineros, los rescatistas, los equipos de ingenieros y técnicos, las autoridades. Masculino, casi militar, el estilo, el lenguaje, los saludos y los rituales. Hasta el santo que dio el nombre a la operación, San Lorenzo. Un reencuentro con los relatos épicos más fundacionales, donde las mujeres son las amantes, las esposas que esperan, pero rara vez protagonistas.
La fraternidad inquebrantable
¿Por qué esa babel de periodistas de mundo abrió una ventana de conexión universal a un pequeño país de 15 millones que se esforzaba por rescatar a las víctimas de un accidente laboral? Son las corridas emocionales y “noticiosas” de la humanidad mediática, como las crisis financieras, las emergencias sanitarias, las torres gemelas, el tsunami de Tailandia. La mundialización mediática a través de los medios masivos y las redes sociales es hoy una oportunidad cotidiana, desde hoy, cada vez más posible.
La mediatización de los 33 mineros está lejos de las malas noticias. Quizás lo más cercano, como espíritu humano colectivo, sea la transmisión de la llegada del Hombre a la Luna, con la que existen numerosos paralelos. Es una historia con fuerte presencia de la tecnología e ingenieros, la ciencia y la maquinaria ayudando a los hombres a cumplir su misión; una misión que tiene pocas posibilidades de fallar, pero donde el menor error puede provocar la muerte de un grupo reducido de seres humanos que confió sus vidas a un puñado de expertos. Incluso la decisión y obsesión política empujando la tarea, tienen algún parecido.
Al final, en el “día D” la humanidad se sienta a contemplar el resultado de la misión, con más esperanza que temor, sin tener nada más que hacer que disfrutar el espectáculo, una narración que no obliga a tomar posición o partido, sino a esperar el feliz desenlace. Es un gran bálsamo que, incluso más que la de la luna, une a todos los seres humanos, independiente de sus credos políticos, religiosos o culturales. Con los 33 mineros, la humanidad comulgó con una de sus emociones más bellas, la solidaridad o la fraternidad sin claudicación con los demás. Cueste lo que cueste, no se abandona a nadie, nadie se queda atrás.
Imágenes sagradas de la frontera humana
Aunque parezca paradojal, otro factor que contribuyó al interés de la humanidad, fue la “mala” calidad de las imágenes que llegaban desde el fondo de la mina. Las primeras escenas de los mineros, difusas, casi en blanco y negro, de movimientos entre cortados, los mostraban más como recuerdos nostálgicos de un mundo obrero del siglo S19 más que como protagonistas de nuestra modernidad. En una dimensión más espiritual, parecían espectros, y de alguna manera lo eran mientras estuvieran atrapados en el fondo de la mina, en una especie de purgatorio de bordes difusos e imprecisos. La recuperación de la imagen “real” de los 33 mineros era un elemento consustancial a su renacimiento, a su reaparición en la superficie, en el mundo normal.
La belleza de la imágenes de la llegada de la capsula Fénix 2, el 13 de octubre, transmitidas desde el fondo de la tierra es otro elemento que atrajo a los mil millones de telespectadores. Conservando la imagen algo borrosa, el registro del movimiento sin la fluidez habitual, las imágenes eran de una composición casi religiosa, con una patina de colores que las inmortalizaba y diferenciaba de la impecabilidad de la alta definición a la que ya estamos acostumbrados. Hoy incluso los planetas, la luna y el fondo del mar han sido fotografiados y filmados con nitidez extraordinaria. Las sorprendentes imágenes difusas que llegaban del fondo de la mina nos mostraban una de las últimas fronteras de la humanidad, el fondo de la tierra.
El sorprendente fenómeno humano
La narración, las imágenes, la solidaridad, la espiritualidad y los arquetipos, en realidad nada explica totalmente como fue generándose este nuevo hito comunicacional de la humanidad. Pero es evidente que tanto el hecho del rescate como la intensidad de la conexión de mil millones de seres humanos rodean el hecho de un aura mágica. Quizás por eso tantas veces las palabras milagro, Dios o misterio que darían para una largo artículo sobre el reposicionamiento de la Iglesia cristiana a propósito de los 33. También las múltiples explicaciones desde la numerología en boca de políticos, gobernantes, ingenieros y comentaristas.
Los hechos comunicacionales, como todos los hechos que involucran seres humanos, tienen siempre esa cuota de imprevisibilidad, de sorpresa e incertidumbre, que escapan a planificaciones y explicaciones, y dejan siempre la puerta abierta a lo inesperado y fuera de control. Ese es quizás el mayor de los atractivos de esta historia.
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