jueves, 24 de marzo de 2011

Aprendizajes inesperados


El miércoles asistí a la sesión de seguimiento de la Comunidad Entusiasmo para el Cambio de THOT, en dónde las primeras preguntas fueron ¿Qué había pasado desde el taller? ¿Qué aprendimos? Dentro de los aprendizajes y cambios generados a partir del taller fue revelador comprender que el miedo anula la intrepidez y que debe ser cambiado por "estar alerta" con todos los sentidos abiertos: estar presentes. En la sesión del miércoles la conversación reafirmó y abrió nuevos caminos de aprendizaje.

Una dificultad que podemos encontrar en este paso del miedo hacia el "estar alerta" es nuestro entorno, vivimos en un país en el que su constante es el miedo, tiene una historia llena de sufrimiento, dolor y experiencias que sólo puede formar a más personas desde la misma emoción.  Muchas veces caminamos por el mundo sin mirarnos, sin conocernos ni criticamos. Asumir el miedo es el primer paso a perderlo, el más difícil, las acciones siguientes son sólo cuesta arriba y liberadoras.

Perder el miedo,  no significa que estemos en una película de terror, ni que nuestras vidas sean tristes. El miedo mirado desde el temor a atreverse, convirtiendo el “pensar antes de actuar” a “pensar,  no actuar”, dejando de tomar decisiones por las excusas más increíbles y auto convincentes.

Comunicamos nuestras emociones consciente o inconscientemente a través de nuestras acciones y somos responsables de ello. Muchas veces, aunque tengamos buenas intenciones, podemos definir un espacio de interacciones desde nuestra propia emoción. Influimos sobre los demás y ellos influyen sobre nosotros. Cuando somos amables las otras personas también lo son, cuando no respetamos no nos respetan. Cuando hablamos o nos movemos desde el miedo lo expandimos y contagiamos.

Lo importante es sacar los temores, ver y asumir la felicidad, disfrutar cada uno de los momentos para que, si por algún motivo influenciamos en otras personas, sea para enriquecer e iluminar sus días, expandiendo y contagiando alegría.

jueves, 3 de marzo de 2011

Diagnóstico, el inicio de la solución



Por Mariluz Soto Hormazábal

El diagnóstico es esencial para buscar las soluciones, para definir las acciones necesarias. Es el inicio del camino a las soluciones.

Frente a un problema, la confianza es depositada en la experiencia de los profesionales.  En la medicina se relata al médico todos los síntomas y en conjunto con los exámenes pertinentes se espera que los años de práctica o su capacidad de análisis y asociaciones se vea reflejado en un diagnóstico acertado. En la comunicación, una organización, una comuna, región o un país también espera al exponer todos los factores e indicadores, que se realicen las acciones y búsquedas necesarias para obtener el primer acercamiento a la solución . En los dos casos, el centro son las personas.

Es posible imaginar un problema como una serie de síntomas e indicadores que van aumentando según el tiempo o hechos que transcurren, cada uno de estos es un nivel que indica la intensidad y profundidad. Como en la medicina, también en la comunicación mientras más avanzado esté el problema más grave se torna la situación, más complejo el análisis y las opciones de mejora.

El “paciente”, vuelca todo, cabeza, corazón y cuerpo en entregar la información, dar todas las pistas necesarias para contextualizar al experto en el problema o cadena de situaciones.  La responsabilidad está en captar y buscar toda la información y definir las acciones, a través de escucha y observación estratégica, análisis y asociaciones que permitan entender al “paciente” y sus interpretaciones de los determinados estímulos, y también, a la capacidad de comprender cada palabra, gesto y movimiento como acciones complementarias, generando una visión global y panorámica. Todos los fragmentos desordenados y separados del puzle son tomados y generan una gran pieza: el diagnostico.

A partir del diagnóstico, se genera  un tiempo y espacio de soluciones y acciones determinadas y coordinadas transformadas en un esqueleto invisible que configura a las personas y genera los escenarios óptimos para el camino de las soluciones y mejoras.

martes, 1 de febrero de 2011

Acciones, Coordinaciones y reconfiguración



Por Mariluz Soto Hormazabal

Caminar, comer, escribir, leer, reír, llorar son acciones determinadas que hacemos a diario sin tener la plena conciencia del movimiento de las piernas al caminar o de las manos y boca para comer o el imparable horizontalismo de los ojos al leer, tampoco tomamos consciencia de los músculos como modifican su forma al reír o al llorar. Esta acción es el “producto final” de la serie de transmisiones nerviosas que van desde el cerebro, que da la instrucción, hasta el musculo, que la recibe, esta coordinación, este sistema de mensajes que determinan la movilidad es lo que nos permite “estar normal”.
Recientemente aprendí sobre el poder del cerebro, conociendo enfermedades autogeneradas, consecuencia de una instrucción exagerada del sistema nervioso central, reaccionando quizás ante una potencial amenaza, se convierte en un peligro para el resto del organismo, los músculos sobrerreaccionan y crean un impacto tan potente que resiente su consistencia normal, provocando consecuencias mayores, que en algunos casos, demora meses la recuperación.
Las coordinaciones erradas, dañan el ritmo y el fluir de las acciones, seguir sólo una instrucción sin razonar es lo que nos distancia de las máquinas, las que mediante una programación configuran las coordinaciones y las consecuentes acciones. Cuando hay problemas, la solución es “reset” y volvemos a configurar nuestro sistema establecido artificialmente. En el caso del cuerpo humano, los impulsos nerviosos son movimientos y transacciones automáticas que van acumulando memoria y adaptaciones según los cambios percibidos, generan automáticamente nuevas configuraciones, no producto de un razonamiento orgánico ni molecular, sino que en base a la articulación de combinaciones coherentes.
Evidentemente en nuestros procesos naturales y biológicos, las experiencias e interacciones nos van dando esa configuración que compone nuestro estar y hacer. Las coordinaciones forman parte del desarrollo y crecimiento, por ejemplo, los bebés aprenden del  entorno próximo – la familia-  caminar está compuesto por imitaciones de movimientos, conductas e impulsos nerviosos que se coordinan. Aprender a hablar, son coordinaciones de lengua, mandíbula y crecimiento de la dentadura que permite la resonancia necesaria para que la unión de las frecuencias sonoras formen los sonidos que componen las palabras.
Todas estas coordinaciones normales son desarrolladas por lo que entrega el entorno, la interacción que se establece con él y la configuración de los genes en su conjunto es lo que genera la capacidad de procesar, adaptar y reconfigurar la información genética. Las acciones son la consecuencia de un proceso consciente e inconsciente de nuestro organismo.

Acciones, escencia del hacer

Las acciones son la esencia del hacer, cuando pasamos desde el pensar al actuar es cuando se concretan las ideas, es el momento en que se hace real y tangible la brillantez de los pensamientos y del proceso creativo. Es cuando la materia gris se transforma en tornasol.
El proceso creativo es una secuencia de pensamientos y acciones que van modificando y replanteado el hacer y pensar. Todo proceso necesita un tiempo de decantación y evaluación, tal como aprender a caminar, no es algo inmediato, aunque la intención existe si no hay un proceso de gateo o de caídas repetidas, es difícil conseguir la postura erguida y equilibrada para dar los pasos. Es requisito pasar por la consciencia de los movimientos, para que las coordinaciones se configuren y permitan la fluidez de los actos ya aprendidos.

Espacio de distinciones

Las distinciones de los sentidos, por ejemplo, nos va dejando una huella en la historia de nuestras vidas, al sentir un aroma por primera vez lo internalizamos dentro de nuestro catálogo de experiencias vividas. 
Posteriormente ya no nos impresionará, quizás evocará algún momento determinado pero ya no analizaremos aquel aroma que tenemos agregado en nuestro recuerdo. En lo que contribuirá es en distinguir entre un aroma y otro, porque está dentro de nuestra memoria percibida.
La impresionante perfección del cuerpo humano, como sistema de coordinaciones permite que las acciones sean coherentes, permiten movimiento y funcionamiento. Da los espacios para incorporar nuevas distinciones, es flexible y adaptable, es integrador y dispuesto a buscar nuevos caminos si ve obstruido el funcionamiento normal. 
Aun con todas las virtudes, el cuerpo humano requiere de la interacción y de la exposición, necesita crear lo anticuerpos para defenderse, sus procesos son potenciados y facilitados por la experiencia y la capacidad de almacenar episodios para formular las soluciones.
La inconsciencia de los movimientos es producto de la experiencia adquirida, tomar consciencia de los actos requiere concentración y capacidad de distinguir entre uno y otro. Al tener que modificar alguna acción o funcionamiento del cuerpo es cuando nos damos cuenta de la cantidad de acciones que se ejecutan instantáneamente para llevar a cabo un movimiento.
Así es como nos movemos en nuestro hacer diario, lo que hacemos o con quienes interactuamos van modelando nuestra manera de ser, de vivir y de actuar. El proceso de creación casi no es percibido por etapas individuales, es un conjunto de pensamientos y de acciones que han determinado nuestros procesos, en este caso mentales. La manera en que conversamos con otros  es parte de lo que define nuestra identidad dentro de una comunidad. La manera en que nos vestimos, es el resultado del conjunto de interacciones con otros, la configuración de nuestras familias, de nuestra sociedad, cultura o religión.
Somos un cuerpo que interactúa por dentro y por fuera en un sistema de coordinaciones que deben combinarse coherentemente, en el interior no tenemos plena consciencia y dominio de los procesos, en el exterior somos quienes decidimos y definimos nuestro hacer.

lunes, 31 de enero de 2011

Empatía


Ponerse en los zapatos de otro. 
Empatizar, adivinar, imaginar, recrear 
la experiencia de otra persona 
para comprenderla y comunicarnos mejor. 
Habilidad determinante 
para configurar una situación comunicacional.

sábado, 29 de enero de 2011

Curso Sociedad Civil en Movimiento



Es un proceso de aprendizaje y potenciamiento de la comunicación para líderes y organizaciones de la sociedad civil, un camino de desarrollo personal y colectivo de integración de aprendizaje, prácticas y conocimientos de la comunicación.

A través del curso los participantes revisan, evalúan y rediseñan sus prácticas comunicativas habituales para mejorarlas y orientarlas más precisamente hacia el cumplimiento de los objetivos de sus causas y organizaciones.

En la dinámica interactiva y participativa del curso se constituye una comunidad de intercambio de experiencias y coordinación estratégica con otras organizaciones de la sociedad civil para crear una agenda común de fortalecimiento de la democracia.

El curso tiene como base cuatro laboratorios del Programa de Gestores de Identidad THOT®: Un giro en la comunicación, Comunidades en movimiento, El poder de la palabra, y Las ideas en acción.

Las ideas en acción

La potencia de la comunicación alcanza su máxima expresión cuando está conscientemente “enredada” en todos los procesos de la comunidad, acompañando y propiciando la ocurrencia de los hechos y conductas que indican el avance de una estrategia o plan hacia sus objetivos.

La comunicación es un proceso fundamental de la organización y funcionamiento de una comunidad, para hacer que las personas encarnen la estrategia organizacional, en su sentido más trascendental y sus gestos más cotidianos y operativos. Incluso antes, en la misma definición de la estrategia por parte del equipo líder: la comunicación es primero.

martes, 18 de enero de 2011

El sorprendente mosaico humano



 

Por Mauricio Tolosa / twitter: mautolosa

Todos los grandes y pequeños gestos de la humanidad emergen en la convivencia de determinadas comunidades, las que modelaron un espacio de posibilidades que definió los gestos, las emociones y las creencias de sus miembros.

Vivimos en comunidad, recibiendo el ejemplo, modelando a otras personas que han tejido una malla de acciones, coordinado conductas, maneras de ver el mundo, de sentir y expresar las emociones en las vivencias más profundas y cotidianas, nos insertamos en esos flujos y seguimos el ejemplo, aprendemos a ser y sentirnos parte de esas comunidades.

Comunicar es el complejo proceso a través del cual se crean las comunidades humanas, en las que emergen los espacios de desarrollo mental, afectivo, espiritual y corporal de cada persona.

En algunos pueblos alrededor del lago Atitlán, en Guatemala, se ha desarrollado la pintura como una práctica cotidiana. Desde niños los descendientes de los mayas aprenden de sus mayores el oficio de la pintura: miran, copian, colorean, pintan en serie, aprenden a diario un oficio que será la forma principal de ganarse el sustento cotidiano. Otros
aprenden la pesca, el arte del tejido, la cerámica. Y así pueblos enteros de artesanos especializados trabajan su manera particular de vivir en el mundo.

Para leer la versión completa de este artículo "Comunicar es Crear Comunidades" registrate en la sección descargas de nuestro sitio www.thotlearning.com

domingo, 9 de enero de 2011

Cambio y construccion



Por Karina Mora
(Laboratorio Entusiasmo para el cambio)

Cuando descubres que aquellas cosas a las cuales te has aferrado toda tu vida, esas concepciones, visiones e ideales que te han acompañado en tu crecimiento personal, ya no cumplen con el objetivo de aportarte certezas, queda en evidencia la inseguridad de vivir sin ningún cimiento y comienzas a improvisar, a probar nuevas formas, aparecen nuevas ideas, surgen nuevos deseos…hemos cambiado, hemos transformado nuestra existencia.

Cambiar no siempre es una acción voluntaria, al estar en constante interacción con las comunidades que conforman nuestro espectro social y gregario, nos afectan múltiples variables que van modelando el sustrato de creencias que tienen como principal objetivo, contribuir y dar soporte a los momentos de crisis, a los desencuentros ideológicos. 

Desde siempre, una de las tareas paralelas a la de vivir, es encontrar respuestas a interrogantes ontológicas, donde emerge la de encontrar un propósito, un motivo, una razón que haga sentido a las acciones básicas de cada organismo, es la vía de diferenciación entre los seres humanos y el resto de los animales, el hombre es consciente de que necesita preguntarse por ello e idealmente encontrar una respuesta que entregue certezas a su existencia.

Sin embargo, en este proceso, no se debe olvidar, que cualquier acción, movimiento, afectará a un grupo social, puesto que todos pertenecemos al menos a una comunidad inicial, la familia. Reconocer en nosotros mismos, cuánto somos genuinamente, cuánto hemos adquirido por herencia genética o conductual, es un ejercicio que da luces, para configurar nuestra propia existencia.

Para lograr un equilibrio personal, es necesario depurar la esencia de lo que somos y creemos en verdad, esto será el cimiento donde podemos comenzar a edificar, cambiar será entonces librarse de todo aquello que consideremos no entrega valor a nuestro proyecto, quizás suene déspota el enfoque, pero es la forma de construir, quedarse con lo fundamental, en ese instante sabremos lo que debemos conservar y lo que debemos conseguir para dar por finalizado el proyecto.

Ahora bien, este proceso es constante a lo largo de la vida, siempre por diversos motivos, debemos purificar nuestra existencia, que no es sino cambiar, dejar ir aquello que daña, aquello que enturbia nuestra alma, nos quita la paz y el perfecto equilibrio.

sábado, 1 de enero de 2011

jueves, 30 de diciembre de 2010

Sopa de letras



Por Mauricio Tolosa

La relación con el mundo es siempre a través de la experiencia propia, de las configuraciones que realizamos como sistema nervioso clausurado para interactuar con nuestro medio ambiente y antropósfera. En esa memoria/secuencia continua de configuraciones están contenidos simultáneamente el mundo que habitamos y nuestro sistema nervioso modelado en su acoplamiento (adaptación/creación) a ese mundo.


Sopa de letras

Sopa de aleta de tiburón

Sopa de cebolla

Crema de zanahoria con jengibre

Sopa miso

Caldillo de congrio

Sopa azteca

Sopa de caracol

Si yo tomo una sopa, “mi sopa” serán aquellos aspectos de la sopa a los que tengo acceso según mis capacidades olfativas, visuales, gustativas, eventualmente táctiles y auditivas, y no sobre el conjunto de la sopa.

“Mi sopa” dependerá también de un estado y un contexto particular, si estoy resfriado y tengo menos sensible el gusto, si tengo hambre, si hace frío.

Mi relación, aprecio o no, valoración o no, dependerá también de la comunidad o comunidades en la que me he desarrollado. De qué elementos y qué sabores y sus combinaciones aprendí a distinguir y a apreciar.

En la experiencia con la sopa, surge “mi” sopa dentro de mi sistema nervioso y a la vez “mi” sistema nervioso se configura, modifica o confirma, de acuerdo a la sopa.

Si la sopa estaba muy caliente podría tener pelada la lengua o hasta la garganta y tener más cuidado para la próxima vez. O podría transformarse en un deleite que trataré de revivir a menudo, y para ello aprenderé a cocinarla enriqueciendo aún más mi mundo de posibilidades.


Esa memoria de configuraciones,  que une la experiencia del mundo que habitamos con nuestro sistema nervioso, es la identidad encarnada. (No necesariamente la que declaro o proyecto o la que otros me atribuyen, pero esas son otras sopas).

 

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Laboratorio Entusiasmo para el Cambio 27 /11


"No hay aprendizaje sin cambio ni verdadero cambio sin aprendizaje" escribió el queriod Gregory Bateson. Ayer funcionó. Es bueno sentir que aprendes. Abre mundos. (Rebeca Araya, periodista y autora de estas fotografías)

martes, 7 de diciembre de 2010

THOT- Entusiasmo para el cambio, Banco Estado



Integrarse, romper las fronteras mentales y organizacionales, desapegarse. Visualizar y ser parte de la construcción de unl futuro inevitable. Estar presentes en el momento trascendental. Renovar el compromiso, tomar decisiones e implementarlas. Reconfigurarse permanentemente para vivir en el cambio. Querer el pasado desde el aprecio del presente.

martes, 16 de noviembre de 2010

El entusiasmo del cambio

 
La reflexión y acción de la comunicación tiene muchas dimensiones y áreas de práctica: el trabajo en equipo, el liderazgo, el cambio, los medios de comunicación, la identidad, la comunidad. En este tiempo, una de las más presentes es la del cambio.
Constante o frecuentemente, nos cambiamos de lugar de país, ciudad o barrio. Pasamos de un trabajo a otro, o, los cambios que se producen dentro de nuestro mismo entorno laboral son tan grandes que equivalen a un tomar un nuevo empleo. Cambian los mercados, los sistemas políticos, las culturas, nuestros grupos de pertenencia.

Generalmente los cambios producen stress o dificultad, nos sentimos objetos y no sujetos o protagonistas del cambio. Más que verlo como una oportunidad de expandir, transformar o mejorar nuestra situación, lo vemos como un obstáculo que amenaza nuestra situación de confort y comodidad actual.

En el laboratorio “Entusiasmo para el Cambio” queremos entregar distinciones y capacidades comunicativas para que las personas sean protagonistas de sus procesos de cambio, generen las mejores opciones en los nuevos escenarios, aprendan a gestionar su identidad para potenciar sus posibilidades y las de sus comunidades.

martes, 9 de noviembre de 2010

Hazte cargo de tu imagen

Por Mauricio Tolosa 


Las imágenes país

Los gobiernos invierten considerables sumas de dinero para proyectar internacionalmente  la imagen de sus países: “Chile hace bien”, “Colombia, el riesgo es que te quieras quedar”, “Nicaragua, un país con corazón”, “Venezuela, conocerla es tu destino”, ”Brasil, sensacional”. A estas campañas pagadas, orientadas principalmente al turismo,  se suman otras imágenes y textos, las de las noticias de la televisión,  los periódicos o las revistas, que probablemente tengan más influencia en las decisiones de las personas que las de la publicidad.

Esas noticias y campañas configurarán una representación y una emoción que influirá fuertemente en lo que las personas percibirán que es posible realizar en ese país. Por ejemplo, si lo elegirán para pasar sus vacaciones, o si será un lugar seguro para invertir sus ahorros, o si comprar y consumir los productos de ese país es recomendable o no.

¿Cuántos potenciales visitantes estarán dejando de viajar a México, debido al clima de guerra, los asesinatos y las  ejecuciones, que vemos a diario en los medios de comunicación? Para que un turista elija y llegue a un resort en la playa o a un hotel en una ciudad, entre las miles de opciones que ofrece el planeta, se requiere un conjunto de acciones y circunstancias muy precisas y hasta algo de “fortuna”.

Tu fama te precede

Con las personas pasa algo similar, a lo que sucede con la imagen de los países. Cuando quieren postular o realizar un trabajo en una organización, envían su versión oficial, el curriculum vitae, como carta de presentación. Pero la mayoría de las personas ya tiene una imagen más completa a disposición de todos, construida por los posteos, fotografías y opiniones en las cuentas de twitter y facebook. Antiguamente, la fama precedía solo a los grandes guerreros y conquistadores, hoy, en el mundo de las redes sociales, la imagen nos precede a casi todos.

Siempre se destaca la importancia de la vestimenta, para generar la primera impresión cuando alguien postula a un trabajo; a través de las fotografías de facebook se puede ver el closet completo. Los mensajes y “twiteos” pueden mostrar si la persona tiene una buena ortografía, la consistencia de sus opiniones, cuáles son sus hobbies o adicciones, con quiénes se relaciona, qué lugares frecuenta, si es seria en relación a su carrera, o si es optimista o positiva. Haz la prueba, recorre las cuentas de tus amigos en facebook, y evalúa con cuáles de ellos te gustaría trabajar o desarrollar un proyecto. La mayoría de las veces inconscientemente, las personas tienen un relato sobre sí mismas, mucho más elocuente que el que presentan en su CV.

En América Latina, las creencias políticas suelen ser radicales, por viejas o nuevas heridas, y tiñen todos los ámbitos de la vida, en todas las esferas y niveles. En ese contexto, por ejemplo, construir una imagen política “dura” podría significar perder una opción laboral, tanto en el gobierno como en la empresa privada, si el empleador tuviera ideas contrarias. Cabe preguntarse si esto debe o no ser tomado en cuenta al momento de contratar a alguien, o, si la vida laboral está o no relacionada con la vida privada. Pero es un hecho que la imagen que proyectamos y cómo los demás nos perciben, determinan nuestro espacio y posibilidades de acción y realización. 

Tu imagen, ¿un aliado o un obstáculo?

Si queremos gestionar nuestra imagen, hacer de ella un aliado, primero debemos preguntarnos,  quiénes somos, qué queremos ser, cómo y con quiénes queremos vivir. Esas respuestas deben orientar la selección y organización de las fotografías, textos, declaraciones que construirán el relato con que otros se formarán una “imagen”, una idea de nosotros.

Hoy, todos somos activos productores de contenido, a menudo, inconscientes del poder de abrir o cerrar puertas que tenemos con una nota, una fotografía o un twitteo. Darnos cuenta y hacernos cargo del poder del relato y la “imagen”, de cómo determinan nuestras posibilidades, es un paso decisivo hacia la realización de quién queremos ser y en qué mundo queremos habitar.

Publicado en el blog en Terra

lunes, 8 de noviembre de 2010

Más serendipia, menos anteojeras



Una amiga, me comentaba con decepción que los líderes ya no conversan, que van acelerados, como caballo con anteojeras, obstinados en mantener el rumbo hacia una dirección que no convence y sin hacerse cargo de los problemas más graves de nuestro tiempo.

Esa reflexión me recordó la palabra serendipia que siempre me ha llamado la atención por su sonoridad juguetona, y por el estado asombroso que describe. Serendipia es un estado en que uno está dispuesto a encontrar lo que no se estaba buscando, a valorar correctamente lo imprevisto.

Algunos de los inventos más grandes de la humanidad se hicieron por personas que estaban u otorgaban un espacio importante a este estado: la llegada de Colón a América, el principio de Arquímedes o el descubrimiento de los antibióticos o el post it.

La serendipia no es una coincidencia, o una chiripa, no es el mero hecho. Serendipia, requiere que las personas estén en un estado de apertura, de presencia, de atención y lucidez para darse cuenta que ese hecho fortuito abre una posibilidad maravillosa, un espacio de nuevas oportunidades, de renovación, de innovación.

Abrir la agenda, tomar un camino distinto, apagar la televisión y conversar, escuchar una música diferente o abrir un libro, son presentes que nos podemos hacer cualquier día y si lo hacemos en estado de serendipia quizás mañana tengamos nuevas posibilidades como personas y como país.


Columna de Mauricio Tolosa, Radio Bío Bío 24 de agosto 2009

miércoles, 20 de octubre de 2010

Los 33: Un hito comunicacional de la humanidad


Por Mauricio Tolosa
El 13 de Octubre de 2010 asistimos a un hito de la comunicación humana. A través de la televisión, la radio, la prensa y las redes sociales, 1000 millones de personas siguieron el rescate de 33 mineros desde una mina en Copiapó. En la Historia, es la comunidad humana más grande que ha visto de forma simultánea un relato noticioso. Probablemente, es la noticia más comentada: por casi 24 horas, 3 de los “temas del momento” de Twitter, a nivel global, estaban relacionados con los mineros. Fue uno de los 5 tópicos más “visitados” en la breve pero abundante historia de Internet.

La ancestral masculinidad

¿Qué sucedió para que se desatara el fenómeno mediático? Para los propios periodistas y editores, en gran parte creadores del fenómeno, se transformó en una de sus preguntas favoritas. ¿Cuánto contribuyó por ejemplo la familia futbolera una de las más amplias y compactas del globo? Cómo se produjo el mágico encadenamiento de David Villa, goleador de la Copa del Mundo, a la invitación del Real Madrid, y a la de Joseph Blatter? Coincidencia que el “Guaje” provenga de una familia de mineros, y que uno de los mineros enterrados sea un ex futbolista profesional.

El interés de los “futboleros” es coherente con el sello masculino del fenómeno de los 33. En estos días de un mundo donde la igualdad de género va al alza, salvo en los países islámicos, sería difícil generar un hecho tan masivo donde casi todos los protagonistas, entre los cien más importantes, sean hombres. La historia sucedía en los campamentos mineros, -quizás el único espacio más masculino que el de los ejércitos-, los mineros, los rescatistas, los equipos de ingenieros y técnicos, las autoridades. Masculino, casi militar, el estilo, el lenguaje, los saludos y los rituales. Hasta el santo que dio el nombre a la operación, San Lorenzo. Un reencuentro con los relatos épicos más fundacionales, donde las mujeres son las amantes, las esposas que esperan, pero rara vez protagonistas.

La fraternidad inquebrantable

¿Por qué esa babel de periodistas de mundo abrió una ventana de conexión universal a un pequeño país de 15 millones que se esforzaba por rescatar a las víctimas de un accidente laboral? Son las corridas emocionales y “noticiosas” de la humanidad mediática, como las crisis financieras, las emergencias sanitarias, las torres gemelas, el tsunami de Tailandia. La mundialización mediática a través de los medios masivos y las redes sociales es hoy una oportunidad cotidiana, desde hoy, cada vez más posible.

La mediatización de los 33 mineros está lejos de las malas noticias. Quizás lo más cercano, como espíritu humano colectivo, sea la transmisión de la llegada del Hombre a la Luna, con la que existen numerosos paralelos. Es una historia con fuerte presencia de la tecnología e ingenieros, la ciencia y la maquinaria ayudando a los hombres a cumplir su misión; una misión que tiene pocas posibilidades de fallar, pero donde el menor error puede provocar la muerte de un grupo reducido de seres humanos que confió sus vidas a un puñado de expertos. Incluso la decisión y obsesión política empujando la tarea, tienen algún parecido. 

Al final, en el “día D” la humanidad se sienta a contemplar el resultado de la misión, con más esperanza que temor, sin tener nada más que hacer que disfrutar el espectáculo, una narración que no obliga a tomar posición o partido, sino a esperar el feliz desenlace. Es un gran bálsamo que, incluso más que la de la luna, une a todos los seres humanos, independiente de sus credos políticos, religiosos o culturales. Con los 33 mineros, la humanidad comulgó con una de sus emociones más bellas, la solidaridad o la fraternidad sin claudicación con los demás. Cueste lo que cueste, no se abandona a nadie, nadie se queda atrás. 



Imágenes sagradas de la frontera humana

Aunque parezca paradojal, otro factor que contribuyó al interés de la humanidad, fue la “mala” calidad de las imágenes que llegaban desde el fondo de la mina. Las primeras  escenas de los mineros, difusas, casi en blanco y negro, de movimientos entre cortados, los mostraban más como recuerdos nostálgicos de un mundo obrero del siglo S19 más que como protagonistas de nuestra modernidad. En una dimensión más espiritual, parecían espectros,  y de alguna manera lo eran mientras estuvieran atrapados en el fondo de la mina, en una especie de purgatorio de bordes difusos e imprecisos. La recuperación de la imagen “real” de los 33 mineros era un elemento consustancial a su renacimiento, a su reaparición en la superficie, en el mundo normal.

La belleza de la imágenes de la llegada de la capsula Fénix 2, el 13 de octubre, transmitidas desde el fondo de la tierra es otro elemento que atrajo a los mil millones de telespectadores. Conservando la imagen algo borrosa, el registro del movimiento sin la fluidez habitual, las imágenes eran de una composición casi religiosa, con una patina de colores que las inmortalizaba y diferenciaba de la impecabilidad de la alta definición a la que ya estamos acostumbrados. Hoy incluso los planetas, la luna y el fondo del mar han sido fotografiados y filmados con nitidez extraordinaria. Las sorprendentes imágenes difusas que llegaban del fondo de la mina nos mostraban una de las últimas fronteras de la humanidad, el fondo de la tierra.



El sorprendente fenómeno humano

La narración, las imágenes, la solidaridad, la espiritualidad y los arquetipos, en realidad nada explica totalmente como fue generándose este nuevo hito comunicacional de la humanidad. Pero es evidente que tanto el hecho del rescate como la intensidad de la conexión de mil millones de seres humanos rodean el hecho de un aura mágica. Quizás por eso tantas veces las palabras milagro, Dios o misterio que darían para una largo artículo sobre el reposicionamiento de la Iglesia cristiana a propósito de los 33. También las múltiples explicaciones desde la numerología en boca de políticos, gobernantes, ingenieros y comentaristas.

Los hechos comunicacionales, como todos los hechos que involucran seres humanos, tienen siempre esa cuota de imprevisibilidad, de sorpresa e incertidumbre, que escapan a planificaciones y explicaciones, y dejan siempre la puerta abierta a lo inesperado y fuera de control. Ese es  quizás el mayor de los atractivos de esta historia.

martes, 2 de febrero de 2010

Comunidad e identidad

Por Francisca Aguilar
(Laboratorio Comunidades en Movimiento)

Distinguir la comunidad 

Todos nos encontramos en el mundo, la gran comunidad. De manera natural compartimos este espacio amplio y diverso en geografía, personas, culturas, situaciones, oportunidades y la capacidad de darnos cuenta que sí somos parte de él, no por un tema de elección sino desde un hecho concreto: vivimos en el planeta.
En el mundo nos vamos ligando entre nosotros a través de determinadas circunstancias que nos definen como seres en constante relación, conversación, miradas o a través de un saludo, de transacciones económicas, tecnológicas, transformándose en ejercicios cotidiano que nos permiten compartir un largo o breve espacio de intercambio, o mejor dicho, de comunicación. 
Así vamos creando una red de hebras que se cruzan creando “hitos de comunicación”. Cada cruce puede dar paso a otro o a más hitos hasta tejer una red que seguirá en progreso.  Estamos dentro de ella, no por un asunto de opción u obligación, más bien ella al igual que el aire está presente. Cómo verla si desde dicha metáfora podríamos decir que es transparente. La podemos ver observando lo que hacemos y cómo desde un “natural fluir” nos vamos vinculando más o menos profundo desde los espacios físicos que deseamos o que nos toca compartir, al ser chilenos o pakistaníes, al ser niños o estar en distintos lugares del mundo viendo el mismo programa de televisión.
El “hito de comunicación” goza de sutileza y consolidación, puede ser breve como una sonrisa o decidor como un acuerdo entre dos personas o a través de un discurso presidencial escuchado por un país de millones de habitantes. Ciertamente nos conectamos en diversos niveles de confianza, de conocimientos, de afectos, de intereses, de acciones, y esa capacidad de vinculación presente o ignorada es lo que nos revela el cómo vamos construyendo, participando, fortaleciendo y creando comunidad.

La comunidad está presente 

Nuestra imagen de comunidad más cercana proviene de acciones que implican un alto número de participantes o de grandes motivaciones que reúnen personas en manifestaciones, etnias, religiones, etc. Evidentemente el concepto de comunidad es más amplio y considera la comunión que logramos con el entorno, con las personas; no es ajena a nuestra vida, ni depende de grandes acciones realizadas por grupos de personas, es más, habitamos más comunidades de lo que logramos identificar como tal.
Distinguirnos en una comunidad, es vernos en la acción de compartir, de comunicarnos, de vincularnos por los motivos o circunstancias que sean. Dos personas que conversan, que intercambian ideas, afectos, puntos de vista e intereses o que los acuerdan, están creando un proyecto común y como observadores podremos decir: sí, allí se está gestando una comunidad, mientras al compartir lo que observamos con otros, también comenzaremos a generar nuestra propia comunidad.
Así, sin identificarlas, vamos habitando distintas comunidades durante el día, es una práctica que surge de los múltiples espacios, intereses y acciones que ofrece el cotidiano, permitiendo muchas veces vincularnos de manera conciente, voluntaria o como resultado del vivir.Podemos ser parte de una comunidad al despertarnos por la mañana junto a la familia, cuando viajamos en el metro, al protestar en el Congreso y también, al apagar las luces por un minuto en favor del planeta. Es decir, nuestra capacidad de movernos, de querer ser parte de algo que nos identifique, de comunicarnos o de vivir, nos lleva a integrar variadas comunidades sin, muchas veces, saber que las habitamos. 
El mover humano es constante, al imaginar, pensar uno, dos y cientos de pensamientos a la vez, al tomar una conducta específica o realizar acciones, estamos movilizando el espacio, el mundo. Un ejemplo concreto de ello es nuestro ejercicio respiratorio que interviene nuestro entorno, liberando dióxido de carbono constantemente a cambio de oxígeno. El dinamismo que ofrece el “vivir” implica la vinculación, el contacto, la comunicación que permite crear comunidad.

Creación e identidad

Sabiendo que somos creadores de comunidades, sería bueno reflexionar el cómo crearlas en función de objetivos claros y que redunden en un bienestar. Si revisamos procesos de cambios históricos como el vivido en Chile a fines de los noventa al retorna a la democracia después de 17 años de dictadura, descubriremos que hubo un objetivo claro que muchos personas estuvieron dispuestas a trabajar para lograrlo. 
Es importante saber que lo que nos lleva a crear comunidad es producto de los intereses, las esperanzas y los deseos profundos de las personas que la integrarán. Reconociendo aquello, será necesario definir eso que “pondremos en común” para que desde un estado de dispersión presente se pase a un “estado de comunión” presente. Este cambio se logra al crear instancias de interés común que los lleve a vivir la experiencia y les muestre qué sucede si toman acuerdos: revelarles la potencia humana. 
La sintonía llegará desde esa comunión deseada o voluntaria que le permite a la comunidad decir quién es, para dónde va, qué quiere lograr, con quiénes y para qué. La claridad que ella posea al ser comunidad, le permitirá definirse y ser definida de una misma manera, quien la vea verá lo que ella también ve de si misma y lo que desea proyectar.
La identidad se revela desde esa situación vivencial de la comunidad, es como imaginar un movimiento armonioso y construido para manifestarse de dicha forma. La identidad por ende será una conversación mantenida desde distintos ángulos en los mismos tonos y contenidos, es sin duda, una comunión en movimiento con la posibilidad de transformarse en la medida que la comunidad lo necesite para lograr lo que se propuso y le dio sentido en este presente.

miércoles, 20 de enero de 2010

Reporte Comunidades en Movimiento



Por Paz Fierro
(Laboratorio Comunidades en Movimiento)

El ritmo ajetreado de vida y la pérdida de sensibilidad es una de las constantes realidades que hoy no nos permiten generar la introspección necesaria para nuestro crecimiento y desarrollo interior.

No contamos con tiempo para establecer una real conexión con nosotros mismos y a partir de eso establecer sintonía con las comunidades en las cuales nos desenvolvemos. Además de la falta de tiempo existe un desinterés evidente por el desarrollo integro como personas, la sociedad nos exige cumplir con ciertos estándares preestablecidos, sin embargo dentro de estos cánones no se le otorga ningún énfasis a nuestro crecimiento personal, por lo que hacemos a un lado nuestro esencia como ser integral para muchas veces convertirnos simplemente en alguno de los roles que cumplimos.

Considerando lo anterior es que vivir la experiencia del Taller “Comunidad e Identidad” nos abre una puerta para establecer la reflexión necesaria que nos permite realizar una pausa en nuestras vidas y así darnos el tiempo de mirarnos introspectivamente, conocer nuestra identidad y a partir de ella entender las relaciones que establecemos con nuestras comunidades.

Esta tregua es la que nos abre caminos hacia el autoanálisis y la siguiente reflexión: “¿Cómo es la identidad que hemos construido (consciente e inconscientemente)?”. Como lo aprendimos en el taller, el concepto identidad es un término con variados componentes que actúan como productos de la construcción consciente o inconsciente que hemos hecho. Considerando esto es que resulta absolutamente valido preguntarse ¿soy lo que quiero ser? o ¿construí lo que quería construir?.

Estas preguntas encuentran respuestas en la medida que estamos conscientes de nosotros mismos y somos capaces de hacernos un poco a un lado y mirar más “objetivamente” nuestra identidad. Somos responsables de nuestra identidad tanto de aquello que quisimos en algún minuto comunicarle a las comunidades con las cuales interactuamos, como de la identidad que estas comunidades, en conjunto y por separado, construyeron de nosotros. Esta afirmación implica que al asumir nuestra responsabilidad en la construcción de nuestra identidad asumimos también un rol absolutamente participativo y nos hacemos cargo de lo que hemos construido.

Desde está identidad, con múltiples elementos que la construyen, es que desarrollamos las relaciones que establecemos, por lo que formamos relaciones, vínculos y comunicaciones con nuestras comunidades basados en nuestra identidad.

Las relaciones con las comunidades a las cuales pertenecemos o con las cuales compartimos un espacio son quienes a su vez conjugan nuestra identidad con las de otros integrantes de las comunidades

Así tenemos una identidad absolutamente cambiante y que se desarrolla como un proceso, ya que está en constante reorganización. El tener consciencia de este concepto nos permite darnos cuenta que nuestra identidad la construimos constantemente, por lo que se nos ha entregado un gran poder: el poder de transformación.

La transformación en el sentido en que podemos transformar nuestra identidad y así también transformar y cambiar las relaciones con nuestras comunidades. El conocimiento de esta herramienta es una muy poderosa arma para generar aquellos cambios que deseamos.

Lo anterior me permite la siguiente reflexión: “si en las relaciones con mis comunidades tiene incidencia mi identidad, entonces ¿Quién es responsable de las relaciones negativas o positivas con de mis comunidad?. La respuesta es simple: la persona responsable soy yo. ” Dando por sabido lo ya señalado es que no me queda más que tomar consciencia de la importancia de una identidad coherente con lo deseo que sea esta identidad.

Si se llegase a construir esta identidad armónica y equilibrada debería generarse relaciones absolutamente positivas con mis comunidades y generar un círculo virtuoso en mi vida. Este fue el gran aprendizaje que desarrollé en el Taller “Comunidad e Identidad y lo aprendí a través de la reflexión posterior del desarrollo del taller.

Otro de los elementos de aprendizaje primordiales que entrega este taller es que nos da la posibilidad de trabajar en equipo, de experimentar esos obstáculos que se presentan cuando nos conjugamos con personas absolutamente distintas a nosotros y lo enriquecedor que puede ser esa experiencia. El trabajo en equipo es la máxima expresión de lo que nos ocurre en el transcurso de nuestras vidas cuando nos vamos formando y creciendo a partir de aquellas personas con las que la vida nos junta los caminos. En el taller aprendimos a partir de lo que somos y lo que son los demás a través de la enriquecedora experiencia de conocer y trabajar con personas distintas y desde mi punto de vista el objetivo de logro porque a pesar de lo heterogéneo de los distintos integrantes del taller logramos ser equipo.

A medida que fuimos desarrollando los ejercicios aprendimos lo que significa ser equipo, cuando se formaron los grupos al azar, éramos simplemente grupo, ya que en primera instancia no habíamos desarrollando el concepto de equipo no nos conocíamos y partimos trabajando para lograr un objetivo en común, pero sin ceder, sin embargo a medida que transcurrieron las horas formamos equipos entrelazamos experiencia y logramos el objetivo final: ser un verdadero equipo.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...